viernes, 23 de agosto de 2013

{ Capítulo tres }

________'s point of view:

Empecé a temblar, pero meramente no sabía la razón. ¿Los nervios? ¿Miedo tal vez? ¿Frustración? Miles de ideas evadían ahora mi cabeza, cada vez me sentía más débil y antes de que me diese cuenta todo parecía caer sobre mí. Noté como caía sobre mis piernas siendo socorrida por él, antes que todo se volviese  un manto de oscuridad ante mis tristes ojos.



"Sí, está bien. Sólo un poco débil, nada más." Abrí mis ojos, Justin me había despertado. En aquel momento solo pude pensar que era un maldito estúpido. ¿Cómo se atrevía a entrar en mi habitación a...? Todavía no había acabado de formularme la pregunta a mí misma cuando mis ojos se encontraron con las blancas paredes de hospital, para luego observarme a mí misma posada sobre una cama con unos tubos conectados a goteros llenos de sangre que se introducían a través de agujas en mis brazos.


No pude evitar sentirme nerviosa, afligida e idiota. "¡Mierda!" Quise pensarlo en mi mente, pero me di cuenta de que, como siempre, dije las cosas en voz alta al observar como Justin posaba sus ojos en mí, para después de sonreír levemente, matarme con la mirada.

"Eres una... Tú... Definitivamente eres una jodida cría que..." Justin dio un leve suspiro, intentando mantener la calma. "Lo siento, no debería decirte esas cosas, pero es que...Yo... ¿Como me haces ésto? Ni siquiera me has dado un respiro. ¿Por qué te haces ésto?" ¿Por qué te haces ésto?. Sus palabras resonaban en mi cabeza, aunque estas últimas fueron dichas en un susurro, que de pronto me alejó de mis pensamientos cuándo las volví a escuchar pero ahora transformadas en gritos.

"Lo siento."

Justin me miró, al parecer sorprendido. "¿Que has dicho?" Definitivamente a veces, no podía dejar de pensar en lo odioso que resultaba ser cuándo hacía eso.

Intentando incorporarme, volví a repetir mis palabras. "He dicho, lo siento, Justin."

"Te escuché la primera vez, lo sabes. Simplemente quiero una explicación."

"Justin, yo... Juro que lo he dejado, lo juro." Tomé una bocanada de aire antes de proseguir. "Hace meses que no lo hago, pero me caí en las rocas, y se abrieron... Yo quería curarlas pero llegasteis y no me podía permitir que lo vieses... Yo sólo que-." Justin me cortó tajantemente.

"Vas a ir a rehabilitación." Intenté interrumpirlo, pero él no hacía caso. "Tu madre está en la cafetería, necesitaba un café, y Christian, ese estúpido debe estar de camino. - Miró hacia la puerta para después clavar sus ojos en los míos - Adiós Costa, espero que puedas recuperarte pronto."

Costa. A veces era tan jodidamente estúpido y molesto. Sabía que no me gusta que me llamen así, pero no pude evitar sonreír.

Justin besó mi frente y acto seguido desapareció tras las blancas puertas, para seguramente desaparecer por un largo tiempo.





Justin's point of view.


"Melisa, tienes que ser fuerte, debes serlo por ella."

Melisa estaba totalmente rota, pude ver en sus ojos lagunas y lagunas de ignorancia.

"Mel, escúchame bien.Voy a entrar ahí dentro con ella, tú baja a tomar un café."

Melisa seguía con la mirada perdida en la puerta, dudando sobre la salud física y mental de su única hija.

"Justin, tú sabes que ella nunca ha sido una niña muy expresiva, pero ella contigo era diferente. Necesito que-"

"Melisa, no me digas necesito que-. Simplemente dime Justin haz-. Porque sabes que por mucho que peleásemos ella es como mi hermana pequeña, haré lo que sea."

Los ojos de Melisa pasaron de parecer cristalizados por las lágrimas mantenidas en ellos a ser una gran cascada repleta de sentimientos. No pude evitar abrazarla, me recordaba tanto a mi madre. Menuda, dulce, bonita e increíblemente miedosa.

"Justin, vamos a llevarla a Timberline Knolls, en Chicago, Illinois." Noté como ella temblaba bajo mis brazos. "Es... Es una buena clínica. Ella, no está bien, no lo está y los dos lo sabemos." Los sollozos de Melisa iban en aumento. "Por favor, díselo. Sabes que ella siempre ha respetado tu palabra y yo, necesito que vea que no sólo yo lo deseo."




Salí de la sala, mirándola por última vez en Dios sabe cuánto tiempo.


Nada más salir del hospital, me dirigí a casa para hacer la maleta y acabar lo que empecé.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

________'s Point of view:

Una molesta luz irrumpió en mi habitación. La cuidadora abría mi ventana dejando entrar la luz del sol, una luz que yo ahora sentía realmente lejana e inexistente. Una vez más, refunfuñé para poder dormir un poco más.

"Vamos chica, hoy tienes revisión. ¿Lo olvidaste?" Claire me sonreía alegremente, sacando de mi armario un vestido, un cardigan ancho y unas botas Ugg. "¿Que tal te encuentras hoy? Te veo realmente bonita cielo."

Claire siempre intentaba animarme, era tan dulce, me recordaba a mi madre.

"Estoy muy bien Claire, de verdad."

"Me alegro cielo, bueno, dejo que te cambies. Pero date prisa, te he dejado dormir más de la cuenta, ya te ducharás luego."

Ella era una de las pocas cuidadoras a las que realmente le importábamos. Claire me contó que ella había pasado por ésto, y que estudió para trabajar con gente como yo porque quería ayudarnos, hacernos saber que no estábamos solas.

Ser residente en Timbeline Knolls era como vivir en el mismo infierno. Todo el mundo me trataba como si fuese una enferma, una loca, pero yo sabía que no era así. Mis padres no podían venir a visitarme, porque era un viaje bastante largo y costoso, pero allí estaban mis tíos, a dos horas en coche. Ellos tampoco venían demasiado, pero de todas formas, no me importaba. Eran unos idiotas. Y respecto a Chris, él venía siempre que podía. Aunque tenía dinero, me contaba que estaba ocupado en España. Aún así, nunca nos dejaban tener demasiadas visitas, sólo nos daban permiso de vez en cuando.



Una vez más, recorrí aquel camino que me conocía como la palma de mi mano. Una vez más, un insufrible escalofrío recorría mi cuerpo.

Allí estaba, la sala más odiada de todo el recinto.

"Por favor, por favor, por favor."  Suspiré a la vez que interiormente rezaba para que en ésta revisión pasara desapercibida y pudiera irme a casa.

"Buenos días Dra. Cooper."

"Buenos días señorita Costa, veamos que le trae de nuevo por aquí."

Los minutos se convirtieron en horas dentro de aquella sala en la que me observaban e interrogaban como si de un conejillo de indias se tratase.

"Veamos. No puedo decirte que estás recuperada, porque las dos sabemos que no es así. ¿Verdad? Así-"

Noté mi cuerpo hervir, sentía como todo mi mundo se desmoronaba una vez más y caía sobre mí. No pude evitar cortarla para empezar a gritar.

"¿Qué? ¡Usted está loca! ¡Loca! ¿Me oye? - ahora bajé mi tono de voz a un susurro - Llevo aquí diez jodidos meses. Lo había dejado hacía tiempo, yo sólo, me caí."

" De todas formas, - la doctora Cooper prosiguió - sé que lleva tiempo sin ver a su familia y hemos pensado en darle un permiso. Su día de permiso será mañana."

Una apagada sonrisa apareció en mi cara durante un misero instante. "Pero... Tengo que llamar, deben organizarse, es simplemente imposible que puedan llegar maña-." Claire entró por la puerta en ese mismo instante.

"Dra. Cooper, la visita de la señorita Costa ha llegado con antelación a la fecha dicha. Su hermano dice que necesitaba verla hoy, porque trae noticias importantes."

"Eso es inadmisible, ya sabe que los horarios son inflexibles. Bueno, señorita Costa, puede volver a su habitación. Yo me encargaré de ésto y le avisaremos cuándo pueda bajar."

Me quedé petrificada. ¿Hermano? Yo soy hija única. Prefería no preguntar, de forma que elegí dirigirme a mi habitación para ducharme y asearme antes de bajar a la recepción.


No one's ponit of view:



La Dra. Cooper llegó a la recepción y Lola, la encargada de las visitas la atendió.

"Lola, ¿por qué éste joven se encuentra aquí? El permiso para la paciente es mañana, no creo que sea buena idea que-"

"Ejem, ejem. - el chico tosió para que ella notase su presencia - Me parece que no nos han presentado. Soy Justin Costa, el hermano de ______. Antes de que me reproche, debo decirle que he venido con antelación porque mi hermana debe saber muchas cosas que-"

"Mire, Justin - dijo con retintín - no me importa lo que usted piense. Los horarios son los horarios y hasta mañana no podrá verla."

Justin usó su arma más seductora, posó una triste sonrisa en su cara. "Doctora, tengo que irme mañana a Afganistán. Me han dado un permiso especial y ella no lo sabe. Por el amor de Dios, hace meses que no veo a mi hermana, y quizás sea la última vez que yo-" La doctora lo observó compasivamente. "Está bien chico, pero ésto no se puede volver a repetir. ¿Entendido?"

Justin asintió seriamente antes de empezar a dar vueltas por la sala ansioso por verla.



Una dulce voz se escuchó tras la puerta. "¿__________? ¿Estás lista? Tu hermano te está esperando en recepción." La puerta se abrió y _______ pudo ver a Claire con una gran sonrisa. ______ no pudo evitar abrazarla. "Gracias Claire, dile que enseguida bajo."


______'s point of view:

Necesitaba aquella ducha más que nada en el mundo, noté como el agua fría caía sobre mí. Un respiro, evadirme, sólo pedía eso.

Después del aviso de Claire, decidí ponerme lo mismo que antes, y salí de la habitación. Para acto seguido bajar a recepción.

Lola se dirigió hacia mí. "______, tu primera visita te espera. Tu hermano está justo ahí." Lola dirigió su dedo hasta dejarlo caer en dirección a una silueta que me resultaba muy familiar.

Disimuladamente me acerqué a él, aún poniendo en duda si era cierto. Su olor me demostró lo que mis ojos intentaban negar, pues era prácticamente imposible e increíble que fuese él. Poco a poco, me quedé detrás de él para luego taparle los ojos. Pude imaginar la sonrisa en su cara, pude imaginarle rodando los ojos y moviendo sus cejas.

Fuertemente apretó mis manos. "Te he echado de menos, hermana." No pude evitar mostrar mi sonrisa de niña tonta, una sonrisa que solamente él conseguía sacarme por muy idiota que fuese.

Sin apenas darme tiempo para asimilarlo, se dio la vuelta y me agarró con sus grandes manos, levantándome del suelo y haciéndome girar. Justin me posó delicadamente sobre mis pies, ya que nos habían llamado la atención.

"Vaya, Bieber, - disfruté aquello con todas mis fuerzas. Bieber. Ay, me encantaba llamarlo así - me sorprende verte aquí.

"Escúchame bien, Costa. ¿No te dije que nada de llamarme así?"

Los ojos de Justin se posaron en mis heridas, sus ojos caramelo se volvieron oscuros, tristes, lejanos.

"Vaya, pensé que estarían mejor, ya sabes..." Sus palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez.

"No, la verdad, es que, bueno, deberían estarlo. Pero se infectaron y claro..."

"______ sé que no lo has dejado. No soy estúpido. Ni las enfermeras, cuidadoras y menos la Dra. Cooper. Podías engañar a tu madre, a tu padre, a los abuelos... Pero no a mí, no a ésta gente. Venga, vamos."

Sus palabras me dolieron más que nada en éste mundo, pero él tenía razón, y eso era innegable. Así que, fui tras él en dirección a los jardines.

Lo que estaba por venir, iba a ser duro, pero era necesario según él.



miércoles, 10 de julio de 2013

{ Capítulo dos }

Justin's point of view:

"Odio esta jodida situación."

Miré a la nanna por última vez antes de cerrar la puerta de un golpe.


Me dirigí hacia el coche, dejándome caer sobre el cómodo cuero, marqué su número de teléfono. Devolviendo el coche a la vida y saliendo del recinto, esperé impacientemente a que él lo cogiese.

(Conversación en inglés)

"¿Que coño quieres ahora Bieber?" Ese estúpido, a veces era realmente molesto, pero lo necesitaba. " Yo Dylan, necesito el dinero man."

"¿Qué? ¿Qué dijiste? Repite eso. ¿Ahora quieres el jodido dinero?" Su voz se volvió dura. "Mira chico, ya le he dado tu lugar a otro, simple-" Lo corté tajantemente " Escúchame bien Prouse, necesito ese jodido dinero, y pronto. Sabes que soy el mejor en lo que hago, así que déjate de tonterías y manda a quién diablos tengas que mandar a la puta mierda."

Dylan se mantuvo dubitativo unos segundos, para mí se convirtieron en horas. " Está bien Bieber, te quiero en Canadá dentro de tres días, ni uno más, llámame cuando llegues. Louis está en Mallorca, tenía unos asuntos pendientes. Ahora te enviaré los billetes por fax, tú asegúrate de no tener peleas. Voy a llamarle para que te vigile, no me fío un pelo de tu jodida rabia, espéralo en tu casa, calculo que en unos veinte minutos estará allí ." No pude evitar sonreír al conseguir lo que quería, girando la calle llegué a casa. "Chico, sabes que te puedo ayudar a salir de ésto, sabes que podrías estar limpio y subir de rango e incluso tener un buen trabajo."Aunque me costaba aceptarlo, él era un buen hombre al fin y al cabo. Era como mi padre. "Ya hablamos Dylan, date prisa con toda esa mierda e inscríbeme pronto man." Colgué el teléfono sin darle tiempo para contestar.

"Hi momma" Mi madre estaba cocinando, sonreí levemente hacia mi madre recordando los viejos tiempos, cuándo yo le ayudaba a cocinar, mientras cogía la cajetilla de tabaco que había olvidado en la encimera para sacar uno y encenderlo antes de llevarlo a mi boca, dando grandes caladas. Mi cuerpo se relajó, todo el estrés desaparecía poco a poco junto con el humo.

Mi madre me miró enfadada. "Justin, sabes que no quiero que fumes. ¿Cuantas veces he dicho que-" Mi madre me enervaba, la quería más que a nada en este mundo, pero era jodidamente insufrible a veces, cortándola, di un profundo suspiro. "Mamá, sabes que lo necesito. Llevo fumando desde los diecisiete y no voy a dejarlo ahora, joder." Mi madre me miro un poco entristecida. "Hijo... Yo... Sabes que solo quiero lo mejor para ti... Desde que... Bueno, ya sabes... No eres el mismo cariño." Su mirada enfurecida se convirtió en una mirada repleta de tristeza, amargura y preocupación.

No pude evitar tensarme, toda esa mierda se estaba apoderando de mí y debía soltarlo todo, pero no aquí, no delante suya. Tomé varias caladas relajándome para después mirar hacia los ojos de mi madre duramente, antes de besarla en la frente e irme de la cocina por la puerta trasera que daba al jardín para ir al cobertizo y empezar a golpear todo lo que tenía por delante.





"Vaya chico, has crecido desde la última vez que te vi" Louis me chocó la mano, apretando la mía mientras sonreía. "Yo man, tú no es que hayas cambiado mucho. Sólo estás, mmm...¿más viejo?Veo que has echado barriga eh" No pude evitar reír. "Pero tranquilo, las chicas de por aquí los prefieren guiris, o así nos llaman a los extranjeros que hablamos inglés, tienes preferencia ante los españoles."

Louis me miró, sin saber si reír o darme un puñetazo por burlarme de él. "Veo que sigues siendo el mismo capullo que dejé hace un año."

"Supongo que los malos hábitos nunca cambian."  Observé a Louis de arriba a abajo antes de que mis ojos repararan en su coche, el cuál, para mi sorpresa contenía gente dentro. "Bro, ¿Quiénes son?" Louis giró, haciendo un gesto de despiste antes de llamarlos con la mano para saliesen del coche.

Mi estómago cayó al suelo en el momento en el que reconocí a mis viejos amigos Ryan, Chaz y Nolan. No es que no me alegrase de verlos, pero había pasado mucho tiempo desde la última vez que los vi.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


"Justin, que ella te mienta no quiere decir que todos lo hagamos. No entiendo por qué te haces todo ésto a ti mismo bro. Tú lo sabes, tenías un futuro brillante, no solo en el hockey, también en ésto." Ryan me miró, sus ojos marrones irradiaban confusión, amargura e incomprensión. "Ryan tiene razón, nada tiene sentido." Chaz comentó tímidamente antes de dar el turno de palabra a Nolan. "Mira Jus, sabemos que estás jodido, y es normal. Pero, ¿por qué ahora? ¿por qué cuándo debes ser fuerte simplemente te metes en toda esta jodida mierda?"

Miré severamente a mis tres amigos, mientras engullía un trozo de mi pizza Hawaiana. "Vosotros no entendéis nada."

"Entendemos que estás siendo un jodido cobarde que no sabe que mierdas hace." Noté como mi punto máximo llegaba al límite, nadie me llama cobarde. Mis puños se tensaron. "¿Que has dicho Ryan? Repite eso si te atreves." Mis ojos se oscurecían lentamente, mi sangre ahora hervía.

Ryan me miró una vez más, antes de dar un suspiro. "Dije que estás siendo un jodido cobarde que no sabe que mierdas hace."

Levantándome de la silla aparté la mesa de un golpe antes de agarrar a Ryan por el cuello de su camiseta y subirlo a unos centímetros del suelo mientras lo estampaba contra la pared. "¿Qué cojones haces Justin? ¡Déjalo en el suelo, apártate de él! - Nolan gritó mientras me apartaba llevándome junto a Chaz antes de recoger a Ryan que había caído ahora al suelo. - No tenemos la jodida culpa de que tú te hundas a ti mismo poco a poco man."

Limpiándose a sí mismo, Ryan me miró, mostrándome la tristeza en sus ojos, antes de salir de la pizzeria seguido por Nolan.

Chaz se quedó quieto observando como mi pecho subía y bajaba rápidamente dando señales de mi nerviosismo ante la situación. "Justin, no sé - Chaz rectificó- no sabemos que te ha pasado. Sólo queremos que nuestro buen amigo vuelva. Te estaremos esperando con los brazos abiertos." Se dirigió hacia la puerta, antes de agarrar el mango para abrirla mientras me miraba una última vez.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Sin pensarlo dos veces, Ryan se abalanzó sobre mí. "¿Qué pasa bro? ¿Es así como se saluda en España a los viejos amigos?" Me abrazó fuertemente antes de apretar mi mano mientras chocaba su cuerpo contra el mío para seguidamente agarrar mi cuello y empezar a frotar mi cabello con su puño mientras reía. "¡Louis man, di algo para que me suelte! ¡Éste loco me va a despeinar!" Ahora dije entre risas, antes de cambiar los tornos por sorpresa sosteniendo a Ryan antes de empezar a pegarnos bromeando.

Nolan y Chaz se acercaron dándome un gran abrazo cada uno antes de unirse de nuevo a nuestra pelea. Después de unas risas, todos paramos. 

"¿Como estás? Has, uhm... ¿Crecido? ¡Ya eres tan alto como nosotros man!" Chaz comentó entre risas. 

"Han pasado dos años viejo amigo, ¿que querías?¿que siguiera midiendo 1'60 durante toda mi jodida vida?"


"Chicos, siento interrumpir pero hay alguien a quién quiero que conozcas Justin. -Chaz me acercó hacia dos desconocidos- Justin ellos son Kenny y Moshe. Chicos, él es Justin."

Los dos extraños alargaron su mano, mientras yo en respuesta hacía lo mismo para estrecharlas. Me giré observando a Louis. "Man, ahora que nos presentaste, ¿puedes decirme de que mierdas va ésto?"

Louis sonrió mientras me agarraba por el hombro. "Veamos, se podría decir que ellos antes... eran como tú." Cogiendo aire, suspiró antes de continuar. "El caso, es que ellos ahora están limpios, y trabajan haciendo lo que tú haces. Obviamente, a ellos les pagan en blanco, y bastante más que a ti. Sólo quiero que los conozcas un poco, y reflexiones. Y respecto a los chicos, pensé que sería una buena idea traerlos." Al instante me puse tenso. " Eh, eh, eh, espera, espera. ¿Me estás diciendo que todo ésto estaba planeado antes de que yo llamase a Dylan? ¿Como coño sabíais que yo- "  Louis me cortó. "Justin, no lo sabíamos, simplemente cuando vine, pensé en ti y decidí darte una pequeña sorpresa, pero no hizo falta. Tú mismo me buscaste."


"Bueno, de momento eso puede esperar, tengo una vieja amiga a la que ver de todas formas así que..." Los chicos me miraron entre risas. "Uuuuuh Justiiiin, una "amiga" eh..." Los tres sonaron al unísono. Los miré, furioso, para que mentir. "No seáis estúpidos, sabéis de quién hablo. Es "_____", ella volvió éste verano y le prometí a Nanna que cuidaría de ella. Os he hablado miles de veces sobre ella, y antes de que empecéis, NO. Ella sigue siendo una estúpida, siempre lo ha sido y siempre lo será. Es una nena de papá y  mamá. Le tengo aprecio, pero eso no quita que no me guste como ella es."

"Bueno, entonces... ¿Cuándo dices que hemos quedado? Porque, obviamente, no vamos a perdernos la oportunidad de conocer a tu amiga de la infancia..." - Nolan dijo entre risas.

"Bueno, ¿y...? ¿Luce sexy? Ya sabes, ¿es caliente?" No podía creerlo, Chaz seguía siendo el mismo obsesionado con el sexo. "Bueno, sí, ella... ¡No sé! Supongo que sí, ella es como mi jodida prima o algo así, no me he fijado."


_______'s point of view:


Introduje mi Blackberry en el bolsillo de mis jeans antes de salir de la habitación para bajar las escaleras y encontrar a Justin junto a tres hombres, posiblemente de entre 30 y 40 años y unos chicos que más o menos tendrían su edad.

"Mierda." Murmuré para mis adentros, aunque por lo visto se escuchó por toda la sala. 

Se suponía que no había nadie en casa, el abuelo no volvería hasta la hora de comer y la nanna había ido al mercado. Era la única oportunidad que tenía para curar mis heridas. Escondiendo mis dañadas muñecas detrás de mi pantalón, dirigí una mirada hacia Justin antes de sonreír levemente a todos los demás como muestra de educación. 

(Conversación en inglés)

Con mi cabeza, hice un gesto a Justin, para que se acercase.

"Mmm... Justin... No es por nada, pero... ¿quién es ésta gente y que demonios hace aquí?

"Wow, había olvidado tu fuerte carácter... Que va, realmente no lo hice - espetó entre risas, al lo cuál yo respondí con una rápida e inquietante mirada. - Relax nena, habíamos empezado bien. ¿Recuerdas?

"No seas idiota, no quiero que cambies de tema." Noté como mi sangre hervía. "Responde a mi pregunta Bieber, ahora."

"¿Perdona?¿Me has llamado Bieber?" Justin me miró duramente, intentando evitar una maliciosa sonrisa, que no pudo contener y que yo conocía perfectamente. "¿Que vas a hacer?" Mi voz se entrecortaba, mientras empecé a subir escalones hacia atrás. "Justin... Yo... Venga no emp-" Antes de poder terminar, me hallaba sobre los hombros de Justin cabeza abajo. Empecé a golpear su espalda mientras el corría hacia el jardín para pararse enfrente de la manguera. 

"¡No te atrevas!" Grité más que exigiendo, rogando. De nuevo empecé a golpear sobre su espalda. Justin me agarró como si fuese un juguete, poniéndome ahora con las piernas enganchadas a su cintura cara a cara. Sosteniéndome ahora con  una mano, una nueva sonrisa se colocó en su rostro mientras lentamente se agachaba para luego encender la manguera y echar agua sobre mí.

"¡Oh Dios mío Bieber, juro por Dios que morirás!" Justin me dedicó una mirada neutral, sin expresión, cosa que me asusto bastante. "¿Que dijiste?¿Puedes repetir eso?"

"Yo... No dije nada... Sólo..." 

"¿Ah sí? Pues yo creo no estar sordo y escuché como me llamabas Bieber y jurabas por Dios que... ¿Qué era lo que dijiste? Ah sí, que iba a ¿morir tal vez?" 

Justin se cernió más a mí, haciendo que me perdiese en sus profundos ojos color avellana.

De repente, un chorro de agua cayó sobre nosotros dos, pero más sobre mí. "Nena, ¿no te enseñé hace unos años que si juegas con fuego te acabas quemando y que si juegas conmigo te acabas mojando?"


Con ayuda de mis brazos me separé de él, empujándolo. "Eres un jodido estúpido. Por si no lo recuerdas, he quedado, bueno, hemos quedado con Chris en una hora y no tengo tiempo para tonterías." 

"Claro que lo recuerdo. Pero, te encantó que te mojase." Justin guiñó un ojo. "Pero no te acostumbres a mis juegos, las chicas como tú, no sois mi estilo"

"Oh Dios, ¿como diablos se te ocurre pensar por un momento que yo me interesaría por ti. Tengo novio, ¿recuerdas? Además, tú tampoco eres mi tipo."

"Pues para no ser tu tipo, te aferraste a mí sin problema, y por lo visto, te gustan mis ojos." No entiendo como éste estúpido puede causar furor entre las chicas. Es tan egocéntrico. Justin se giró dando lugar a que un gemido escapara de mi boca mientras miraba hacia mis muñecas. Él rápidamente se giró.

"¿Que pasa contigo? ¿Por que haces eso? - Justin me miró impaciente buscando una respuesta.-¿Se te ha comido la lengua el gato?"

Mientras se quitaba la camiseta mojada para tenderla, sus ojos se fijaron en la sustancia roja que ahora cubría parte de su camiseta blanca. "¿Que demonios?"

Justin se acercó a mí lentamente, para observar todo mi cuerpo, hasta encontrar lo que él buscaba.

" ______, ¿puedes explicarme que mierdas te pasó?"

Mi corazón dio un vuelco, mientras buscaba una excusa creíble.

"Yo...Eh...Mmm... Verás, estaba en la playa, tropecé contra las rocas y me dañé toda."

Justin me miró, sus ojos se ennegrecieron. "Mira, a mí no me mientas. "_____", puedo reconocer perfectamente heridas hechas por las rocas, por si no recuerdas, mi padre fue socorrista. He visto de todo y-"

Los extraños salieron al patio gritando. "Man, ¿que diablos te está llevando tanto tiempo?"

Justin me observó duramente, escondiéndome detrás de él.

"Chicos, girad vuestros culos hacia otro lado para que esta señorita pueda entrar y cambiarse. Va un poco mojada y no quiero que veáis más de lo permitido, ya que luego Nanna no dejará que os acerquéis."

Justin movió su cabeza, mientras ellos hacían lo dicho. Acercándose a mí, sentí su cálida respiración en mi cuello para luego pasar a mi oído. "Entra dentro, tú y yo no hemos acabado. Voy a deshacerme de ellos, tú busca un botiquín o algo con lo que pueda curarte eso."

Sin pensarlo dos veces, hice caso y entré en la casa para buscarlo.

Al subir a la planta superior, entré a la habitación de mis abuelos para buscar el botiquín. No pude evitar quedarme al lado de la ventana que daba al jardín para escucharlos hablar.


Por lo que pude entender Justin había quedado con ellos en el lugar acordado con Chris.

"Bro, nosotros nos vamos, si necesitas algo llámanos." Un chico de pelo desaliñado y ojos color verde oscuro golpeó la espalda de Justin como señal de amistad antes de marcharse junto al resto y subir en un coche bastante grande, por no decir enorme."

"Eso está hecho Chaz."



"¿Dónde coño estás ahora? "_______", no te escondas de mí como si fueses una niña, porque ya no lo eres." Pude imaginar a Justin alterado, su pecho debía estar subiendo y bajando mientras sus puños se cerraban y daba una profunda respiración.

Calmándome a mí misma, cerré los ojos una vez antes de salir de allí encontrándome con los ojos de Justin por un segundo antes de mirar al suelo mientras me movía en mis pies. Justin estaba quieto, inmóvil. Apoyando su frente contra la pared, Justin dio un merecido respiro que desencadenó en un puñetazo contra la pared. "Joder." Los nudillos de Justin se habían vuelto rojizos por la fuerza del golpe, pero no era nada más importante que un pelón.

Empecé a temblar, pero meramente no sabía la razón. ¿Los nervios? ¿Miedo tal vez? ¿Frustración? Miles de ideas evadían ahora mi cabeza, cada vez me sentía más débil y antes de que me diese cuenta todo parecía caer sobre mí. Noté como caía sobre mis piernas siendo socorrida por él, antes que todo se volviese  un manto de oscuridad ante mis tristes ojos.



domingo, 21 de abril de 2013

{ Capítulo uno }

______'s ponit of view:

No tenía miedo a el que diría la gente, a penas se notaba. Creía que no se darían cuenta, de todas  formas, tenía excusa. Necesitaba volver, evadirme de todo, desaparecer por un tiempo. Descansar, volver a mi verdadero hogar.

Mi madre llegó de trabajar, y como cada año, se dirigió a mi mochila y sacó el sobre. Todo estaba perfecto, necesitaba irme de allí, volver a mi verdadero hogar y olvidar. Olvidarle a él, olvidar todo lo sucedido, ser una nueva persona. Esbozó una leve sonrisa, que a la vez le preocupaba. La entendía, ella no quería hacerlo, mi padre tampoco. Pero me lo habían prometido, de modo que se acercó a mí para darme un beso en la frente y acto seguido buscó su nombre en la lista de contactos. "Mamá, soy yo. Oye... Lo de la niña, que si que va... Sí, todo perfecto, muy bien, sobresalientes.  Mañana le compro el billete. " Al escucharlo empecé a saltar de alegría. Llamé a Christian para darle la noticia, quería despedirme, no lo volvería a ver hasta que empezasen las clase. No sé exactamente por qué lo hice. A pesar de todo, yo lo quería. No se lo tomó muy bien, decidí quedar en el centro comercial, allí había mucha gente, no pasaría nada. 

Habíamos quedado a las cinco, todavía tenía media hora para twittear un poco. Encendí el portátil y mientras se cargaba me cambié de ropa. Prefería no discutir así que me puse unos jeans largos tejanos y una blusa blanca de tirantes. Hablé con las chicas por el grupo de whatsapp para contarles la buena nueva. Luego cogí el bolso y salí en busca de un taxi. 

Cuándo llegué, él ya estaba allí, tan perfecto como siempre. A mi madre le gustaba, decía que provenía de una buena familia, que era educado y me sabría cuidar... Pobre ingenua que no imaginaba ni de lejos la pura realidad. Me agarró por la cintura y me dio un dulce beso en los labios, acto seguido cogió mi mano como si de un tesoro se tratase y empezamos a andar. Me resultó extraño, tal vez solo eran paranollas mías. Entramos a todas las tiendas que habían, nunca lo habíamos hecho. Lo más extraño de todo era que me animó a comprarme ropa corta, bonita y llamativa. Luego fuimos a tomar un helado y explotó la bomba, en ese momento lo entendí todo. Christian me miró intensamente, sus ojos azules lanzaban dagas a mi piel. "Cariño, he pensado lo del viaje y creo que sí. Me parece genial que quieras ver a tus abuelos, además lo pasaremos genial. Mis padres tienen una casa por allí, así que podremos hacer fiestas, tener todo tipo de lujos y disfrutar el uno del otro. Dile a tu madre que ya he comprado yo los billetes, mañana a las cinco de la mañana estate lista, pasaré a por ti y... " Lo corté tímidamente. "Chris..." Su mirada, enfadada, se cernió sobre mí. Aunque estaba un poco asustada por su posible reacción decidí continuar "¿Como que lo pasaremos? ¿Como que pasarás?" Una pequeña sonrisa, a mis ojos diabólica, se dibujó en su cara. "Claro, yo también voy, no iba a dejarte ir sola... Bueno, mañana te veo, descansa eh." - me dio un beso en la frente, cogió el casco de la moto y se fue. 

Estaba perpleja, asombrada. Yo solo quería desconectar, olvidarle y ahora se iba a venir conmigo.

Decidí volver a casa andando, me gustaba hacerlo y necesitaba pensar, aclarar mis ideas. De paso compré las últimas cosas necesarias y al fin llegué a casa.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El viaje a penas duraba 20 minutos, desde el avión ya podía ver Mallorca. Mi querida y amada Mallorca.  Las ganas de respirar aire puro, volver a ver sus gentes, sus playas. Aquel lugar me enamoraba. Bajamos del avión, allí estarían mis abuelos, o al menos eso creía. En la salida del aeropuerto había un chico alto, de ojos marrón avellana, con una sonrisa perfecta y de cabello castaño claro, casi rubio que vestía con unos pantalones negros caídos, enseñando parte de sus calzoncillos, camiseta de tirantes negra de cuero, una medalla en forma de cruz - posiblemente de oro-, gorra negra con la palabra "SWAG" inscrita en blanco y la visera formada por un estampado de leopardo, que iban a conjunto con sus supra rojas. Era un chico misterioso, intrigante, llamativo. Todo sería normal si no fuese porque tenía un cartel en el cuál ponía : _______ y Christian. Me quedé perpleja y me acerqué a él."Hola yo soy ________ y él es Christian. Ehm, ¿donde están mis abuelos?" Aquel misterioso joven me observaba atentamente. "Oh, vamos. ¿Enserio no me reconoces? Después de tantos años y sigues siendo igual de despistada." Dijo entre risas. Lo miré fijamente a los ojos, luego él alzó el brazo señalando su muñeca. Y todo me quedó clarísimo, conocía perfectamente aquella pulsera. Me abalancé sobre él. "¡JUUUUUUSTIN!" - No pude evitar gritar de emoción- "¿Eres tú? ¡Dios mío! ¡Cómo has cambiado! Es decir... ¿Justin?" Noté como se ponía rígido ante la mirada amenazante de Chris en cuanto vio nuestro abrazo. "Hola... Tú también has cambiado bastante, ¿cuanto hace? ¿Cinco años? Tú eras una cría..." No podía evitar reír, es decir, era él. "¡Oye! Bueno un poco, tenía trece, tú tenías quince, supongo que era tan madura que iba contigo..." Christian no reaccionó bien ante esto, ahora él también se puso rígido. "Hola, soy Christian el novio de _______. - me dio un beso, demostrando que le pertenecía y continuó- ¿Nos vamos?" Justin me miró bastante sorprendido antes de asentir suavemente con su cabeza. "Ehm, claro."

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Justin era un chico especial, la verdad. Sus ojos avellana tenían un brillo especial. Su mirada era tan intensa, tan perfecta... Su pelo castaño claro, peinado a la perfección y su sonrisa. No necesitaba nada más para enamorar a una chica.
Lo conocí cuando tenía diez años, aquel verano mis padres se habían ido de viaje y me quedé en Mallorca con mis abuelos. A partir de aquel año, coincidimos todos los veranos, su madre Pattie venía a Mallorca en verano para alejarse un poco de Canadá, para alejarse de la rutina. Bruce y Diane, sus abuelos, eran íntimos amigos de los míos y siempre que tenían que hacer recados o irse de Mallorca por unos días dejaban a Justin con nosotros.
Por aquella época él era el típico chico tumblr, aquél del que todas estaban enamoradas, incluyéndome a mí. Recuerdo, que todas morían de amor por él, excepto su novia. Ella sólo era una chica guapa, delgada, digamoslo, falsa. ¿De esas que con los chico son un amor, pero que con las chicas son de lo más malas? Pues así, el diablo en persona.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Dejamos a Christian en la casa de sus padres y llegamos a la casa de mis abuelos. Adoraba aquel lugar, tenían una playa privada y vivían allí, a primera línea de playa. Recuerdo que de pequeña, cada mañana, nada más levantarme, cogía el desayuno e iba a la orilla a ver las olas. Había pasado tanto tiempo... Pero todo parecía seguir igual. Habíamos quedado con Christian en el paseo marítimo para ir a comer pero todavía nos quedaban un par de horas.

"Hola petita meva ¿Como estás? Has crecido mucho" Mi abuela esbozó una sonrisa dulce, añoraba tanto aquella sonrisa. "Hola abuela, la verdad es que ahora que al fin estoy aquí, mucho mejor. ¿Y el abuelo?" La sonrisa que había mostrado desapareció totalmente de su rostro, dando lugar a una falsa sonrisa, que dio lugar a unos ojos menudos, oscuros y tristes. El abuelo, está intentado negociar con..." La corté tajantemente, mamá me había comentado que se habían planteado irse de la casa, pero se supone que no lo iban a hacer. "¿Negociar?¿Con quién?" No podía ocurrir, no ahora. Yo simplemente necesitaba estar allí, nada de aquello podía, ni debía desaparecer. Ella me miró dulcemente, intentando calmarme. "______, nosotros ya somos mayores...  Sólo queremos vivir tranquilos... " Justin la cortó, mientras le agarraba la mano tiernamente. "Nanna...- así es como él la llamaba, su abuela era muy amiga de la mía, pero murió cuando él era pequeño, de manera que ella lo trató siempre como a un nieto - Dile la verdad, mintiéndole no consigues nada." Justin se giró, ahora posando sus ojos, mostrando su preocupación, en los míos.  "_______, quieren quitarles las tierras y la casa para construir una nueva zona playera para que los ricos tengan intimidad. - resaltó la última palabra. - Si no pagan una buena cantidad, el banco les arrebatará las tierras, esos hijos de puta..." Las lágrimas empezaron a caer lentamente sobre las mejillas de mi abuela." Justin, cálmate. Sabes que no podemos hacer nada, cuando acabe el verano, empezarán a construir."

Noté como las lágrimas pinchaban detrás de mis ojos, queriendo salir de ellos. No pude evitar contenerlas. Aquella casa, aquellas tierras... Significaban todo para mí. Mi infancia, mi secreto, mi todo. Salí corriendo de la casa, dejando allí a Justin y a mi abuela solos, en silencio. Me quité las sandalias, las dejé tiradas en el suelo y empecé a correr por la playa hasta llegar. Adoraba aquel lugar, mi cueva. Era mi secreto mejor guardado. Me quité los shorts y la camiseta, me hice un topo mal hecho y me eché al agua sin dudarlo dos veces.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

No sabía cuanto tiempo había pasado, simplemente me hallaba allí, sintiendo el agua salada traspasar mi piel. Miré mis manos, encontrando en ellas el resultado de pasar demasiado tiempo en el mar, estaban arrugadas como una pasa. No pude evitar sonreír al recordarlo.

"¡______, te vas a arrugar tanto como la abuela o incluso más como no salgas pronto!" El estúpido de Justin se burlaba de mí, mientras paseaba agarrado de Sara. Esa idiota. " Te crees mejor que todas por salir con un idiota, creído y estúpido" No pude evitar refunfuñar mientras salía del agua, como no, yo, la despistada, tropecé con una roca cayendo y haciéndome un pequeño corte en la pierna. Justin salió corriendo en busca mía, agarrándome de la cintura y llevándome con los dos brazos, me acercó a la orilla depositándome lentamente y con cuidado sobre la arena ardiente. "¡Quema!¡Justin!¡Me quemo!¿No lo ves?" Yo lo observaba por el rabillo del ojo, resignádome a mirarlo a los ojos. Él no pudo evitar soltar una pequeña carcajada antes de volver a cogerme en brazos, subiéndome por un lado sobre su hombro para seguidamente empezar a correr por la playa mientras yo gritaba que parase y me soltara, hasta llegar a casa y dejándome sobre una hamaca. "¿Mejor así? ¿O la señorita necesita algo más?" Justin me observaba atentamente, cuando se dio cuenta de que yo no podía parar de reír."¿Se puede saber que te hace tanta gracia?" Cogiendo un poco de aire, lo miré por primera vez a los ojos fijamente. "Tú." Él se quedó perplejo, en sus ojos pude observar el deseo de ir contra mí, queriendo hacerme cosquillas, pero yo era más rápida. Saltando sobre él, empecé a correr hacia el interior de la casa hasta llegar a mi habitación y cerrar con pestillo para que le fuese imposible entrar. Golpeando la puerta, comenzó a gritar. "¡Abre!¡Abre ahora mismo pasa arrugada!¡Sé que estás ahí!¡Dime que te hizo tanta gracia!¡Vamos!" Me acerqué lentamente a la puerta, podía sentir su agitada respiración. "Prométeme que no te vas a enfadar y te lo digo." Justin soltó un suspiro, pude imaginar como al otro lado de la puerta una sonrisa se formaba en su cara. "Lo prometo, ahora dímelo." Respirando una vez más, antes de intentar parecer lo más seria posible comencé a hablar. "Me haces gracia tú. Bueno, en realidad tu acento, es realmente gracioso. Cuando has dicho señorita...- no pude evitar decirlo entre risas- Justin, tú realmente dices Seniourita"

Había pasado tanto tiempo, él no parecía el mismo chico que yo vi por última vez cinco años atrás en el aeropuerto. Yo tampoco lo era, estaba rota por dentro y empezaba a romperme por fuera. Decidí salir del agua, ya que debía volver a casa, cuando tropecé contra una roca, intentando apoyarme en mis manos, pude sentir un desgarrador dolor en mis muñecas, un líquido fluido brotaba de ellas. "Mierda, ahora no por favor." Miré mis muñecas, aunque no era necesario hacerlo, sabía perfectamente que mis antiguas heridas de guerra se había vuelto a abrir por el impacto contra la roca. Enrollando mis muñecas en mi ropa, emprendí mi camino hacia la casa pasivamente.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Cerré la llave de la ducha, me enrollé en una toalla, evitando observar mi cuerpo reflejado en el espejo, antes de salir del baño. Sequé mi pelo con una toalla y apliqué un poco de espuma dejándolo secar al natural, obteniendo un pelo rizado. Abrí la maleta, que para mi sorpresa estaba vacía, supuse que mi abuela habría metido toda mi ropa en el armario. Me dirigí hacia él, y escogí unos jeans de color azul turquesa, una camiseta gris ancha con las palabras Won't stop inscritas en ella con un color negro brillante, bañadas en pulpurina del mismo color y mis viejas "Converse" negras. Introduje mi Blackberry en el bolsillo de mis jeans antes de salir de la habitación para bajar las escaleras y encontrar a Justin junto a tres hombres, posiblemente de unos 30 años y unos chicos que más o menos tendrían su edad, junto a él.