Empecé a temblar, pero meramente no sabía la razón. ¿Los nervios? ¿Miedo tal vez? ¿Frustración? Miles de ideas evadían ahora mi cabeza, cada vez me sentía más débil y antes de que me diese cuenta todo parecía caer sobre mí. Noté como caía sobre mis piernas siendo socorrida por él, antes que todo se volviese un manto de oscuridad ante mis tristes ojos.
"Sí, está bien. Sólo un poco débil, nada más." Abrí mis ojos, Justin me había despertado. En aquel momento solo pude pensar que era un maldito estúpido. ¿Cómo se atrevía a entrar en mi habitación a...? Todavía no había acabado de formularme la pregunta a mí misma cuando mis ojos se encontraron con las blancas paredes de hospital, para luego observarme a mí misma posada sobre una cama con unos tubos conectados a goteros llenos de sangre que se introducían a través de agujas en mis brazos.
No pude evitar sentirme nerviosa, afligida e idiota. "¡Mierda!" Quise pensarlo en mi mente, pero me di cuenta de que, como siempre, dije las cosas en voz alta al observar como Justin posaba sus ojos en mí, para después de sonreír levemente, matarme con la mirada.
"Eres una... Tú... Definitivamente eres una jodida cría que..." Justin dio un leve suspiro, intentando mantener la calma. "Lo siento, no debería decirte esas cosas, pero es que...Yo... ¿Como me haces ésto? Ni siquiera me has dado un respiro. ¿Por qué te haces ésto?" ¿Por qué te haces ésto?. Sus palabras resonaban en mi cabeza, aunque estas últimas fueron dichas en un susurro, que de pronto me alejó de mis pensamientos cuándo las volví a escuchar pero ahora transformadas en gritos.
"Lo siento."
Justin me miró, al parecer sorprendido. "¿Que has dicho?" Definitivamente a veces, no podía dejar de pensar en lo odioso que resultaba ser cuándo hacía eso.
Intentando incorporarme, volví a repetir mis palabras. "He dicho, lo siento, Justin."
"Te escuché la primera vez, lo sabes. Simplemente quiero una explicación."
"Justin, yo... Juro que lo he dejado, lo juro." Tomé una bocanada de aire antes de proseguir. "Hace meses que no lo hago, pero me caí en las rocas, y se abrieron... Yo quería curarlas pero llegasteis y no me podía permitir que lo vieses... Yo sólo que-." Justin me cortó tajantemente.
"Vas a ir a rehabilitación." Intenté interrumpirlo, pero él no hacía caso. "Tu madre está en la cafetería, necesitaba un café, y Christian, ese estúpido debe estar de camino. - Miró hacia la puerta para después clavar sus ojos en los míos - Adiós Costa, espero que puedas recuperarte pronto."
Costa. A veces era tan jodidamente estúpido y molesto. Sabía que no me gusta que me llamen así, pero no pude evitar sonreír.
Justin besó mi frente y acto seguido desapareció tras las blancas puertas, para seguramente desaparecer por un largo tiempo.
Justin's point of view.
"Melisa, tienes que ser fuerte, debes serlo por ella."
Melisa estaba totalmente rota, pude ver en sus ojos lagunas y lagunas de ignorancia.
"Mel, escúchame bien.Voy a entrar ahí dentro con ella, tú baja a tomar un café."
Melisa seguía con la mirada perdida en la puerta, dudando sobre la salud física y mental de su única hija.
"Justin, tú sabes que ella nunca ha sido una niña muy expresiva, pero ella contigo era diferente. Necesito que-"
"Melisa, no me digas necesito que-. Simplemente dime Justin haz-. Porque sabes que por mucho que peleásemos ella es como mi hermana pequeña, haré lo que sea."
Los ojos de Melisa pasaron de parecer cristalizados por las lágrimas mantenidas en ellos a ser una gran cascada repleta de sentimientos. No pude evitar abrazarla, me recordaba tanto a mi madre. Menuda, dulce, bonita e increíblemente miedosa.
"Justin, vamos a llevarla a Timberline Knolls, en Chicago, Illinois." Noté como ella temblaba bajo mis brazos. "Es... Es una buena clínica. Ella, no está bien, no lo está y los dos lo sabemos." Los sollozos de Melisa iban en aumento. "Por favor, díselo. Sabes que ella siempre ha respetado tu palabra y yo, necesito que vea que no sólo yo lo deseo."
Salí de la sala, mirándola por última vez en Dios sabe cuánto tiempo.
Nada más salir del hospital, me dirigí a casa para hacer la maleta y acabar lo que empecé.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
________'s Point of view:
Una molesta luz irrumpió en mi habitación. La cuidadora abría mi ventana dejando entrar la luz del sol, una luz que yo ahora sentía realmente lejana e inexistente. Una vez más, refunfuñé para poder dormir un poco más.
"Vamos chica, hoy tienes revisión. ¿Lo olvidaste?" Claire me sonreía alegremente, sacando de mi armario un vestido, un cardigan ancho y unas botas Ugg. "¿Que tal te encuentras hoy? Te veo realmente bonita cielo."
Claire siempre intentaba animarme, era tan dulce, me recordaba a mi madre.
"Estoy muy bien Claire, de verdad."
"Me alegro cielo, bueno, dejo que te cambies. Pero date prisa, te he dejado dormir más de la cuenta, ya te ducharás luego."
Ella era una de las pocas cuidadoras a las que realmente le importábamos. Claire me contó que ella había pasado por ésto, y que estudió para trabajar con gente como yo porque quería ayudarnos, hacernos saber que no estábamos solas.
Ser residente en Timbeline Knolls era como vivir en el mismo infierno. Todo el mundo me trataba como si fuese una enferma, una loca, pero yo sabía que no era así. Mis padres no podían venir a visitarme, porque era un viaje bastante largo y costoso, pero allí estaban mis tíos, a dos horas en coche. Ellos tampoco venían demasiado, pero de todas formas, no me importaba. Eran unos idiotas. Y respecto a Chris, él venía siempre que podía. Aunque tenía dinero, me contaba que estaba ocupado en España. Aún así, nunca nos dejaban tener demasiadas visitas, sólo nos daban permiso de vez en cuando.
Una vez más, recorrí aquel camino que me conocía como la palma de mi mano. Una vez más, un insufrible escalofrío recorría mi cuerpo.
Allí estaba, la sala más odiada de todo el recinto.
"Por favor, por favor, por favor." Suspiré a la vez que interiormente rezaba para que en ésta revisión pasara desapercibida y pudiera irme a casa.
"Buenos días Dra. Cooper."
"Buenos días señorita Costa, veamos que le trae de nuevo por aquí."
Los minutos se convirtieron en horas dentro de aquella sala en la que me observaban e interrogaban como si de un conejillo de indias se tratase.
"Veamos. No puedo decirte que estás recuperada, porque las dos sabemos que no es así. ¿Verdad? Así-"
Noté mi cuerpo hervir, sentía como todo mi mundo se desmoronaba una vez más y caía sobre mí. No pude evitar cortarla para empezar a gritar.
"¿Qué? ¡Usted está loca! ¡Loca! ¿Me oye? - ahora bajé mi tono de voz a un susurro - Llevo aquí diez jodidos meses. Lo había dejado hacía tiempo, yo sólo, me caí."
" De todas formas, - la doctora Cooper prosiguió - sé que lleva tiempo sin ver a su familia y hemos pensado en darle un permiso. Su día de permiso será mañana."
Una apagada sonrisa apareció en mi cara durante un misero instante. "Pero... Tengo que llamar, deben organizarse, es simplemente imposible que puedan llegar maña-." Claire entró por la puerta en ese mismo instante.
"Dra. Cooper, la visita de la señorita Costa ha llegado con antelación a la fecha dicha. Su hermano dice que necesitaba verla hoy, porque trae noticias importantes."
"Eso es inadmisible, ya sabe que los horarios son inflexibles. Bueno, señorita Costa, puede volver a su habitación. Yo me encargaré de ésto y le avisaremos cuándo pueda bajar."
Me quedé petrificada. ¿Hermano? Yo soy hija única. Prefería no preguntar, de forma que elegí dirigirme a mi habitación para ducharme y asearme antes de bajar a la recepción.
No one's ponit of view:
La Dra. Cooper llegó a la recepción y Lola, la encargada de las visitas la atendió.
"Lola, ¿por qué éste joven se encuentra aquí? El permiso para la paciente es mañana, no creo que sea buena idea que-"
"Ejem, ejem. - el chico tosió para que ella notase su presencia - Me parece que no nos han presentado. Soy Justin Costa, el hermano de ______. Antes de que me reproche, debo decirle que he venido con antelación porque mi hermana debe saber muchas cosas que-"
"Mire, Justin - dijo con retintín - no me importa lo que usted piense. Los horarios son los horarios y hasta mañana no podrá verla."
Justin usó su arma más seductora, posó una triste sonrisa en su cara. "Doctora, tengo que irme mañana a Afganistán. Me han dado un permiso especial y ella no lo sabe. Por el amor de Dios, hace meses que no veo a mi hermana, y quizás sea la última vez que yo-" La doctora lo observó compasivamente. "Está bien chico, pero ésto no se puede volver a repetir. ¿Entendido?"
Justin asintió seriamente antes de empezar a dar vueltas por la sala ansioso por verla.
Una dulce voz se escuchó tras la puerta. "¿__________? ¿Estás lista? Tu hermano te está esperando en recepción." La puerta se abrió y _______ pudo ver a Claire con una gran sonrisa. ______ no pudo evitar abrazarla. "Gracias Claire, dile que enseguida bajo."
______'s point of view:
Necesitaba aquella ducha más que nada en el mundo, noté como el agua fría caía sobre mí. Un respiro, evadirme, sólo pedía eso.
Después del aviso de Claire, decidí ponerme lo mismo que antes, y salí de la habitación. Para acto seguido bajar a recepción.
Lola se dirigió hacia mí. "______, tu primera visita te espera. Tu hermano está justo ahí." Lola dirigió su dedo hasta dejarlo caer en dirección a una silueta que me resultaba muy familiar.
Disimuladamente me acerqué a él, aún poniendo en duda si era cierto. Su olor me demostró lo que mis ojos intentaban negar, pues era prácticamente imposible e increíble que fuese él. Poco a poco, me quedé detrás de él para luego taparle los ojos. Pude imaginar la sonrisa en su cara, pude imaginarle rodando los ojos y moviendo sus cejas.
Fuertemente apretó mis manos. "Te he echado de menos, hermana." No pude evitar mostrar mi sonrisa de niña tonta, una sonrisa que solamente él conseguía sacarme por muy idiota que fuese.
Sin apenas darme tiempo para asimilarlo, se dio la vuelta y me agarró con sus grandes manos, levantándome del suelo y haciéndome girar. Justin me posó delicadamente sobre mis pies, ya que nos habían llamado la atención.
"Vaya, Bieber, - disfruté aquello con todas mis fuerzas. Bieber. Ay, me encantaba llamarlo así - me sorprende verte aquí.
"Escúchame bien, Costa. ¿No te dije que nada de llamarme así?"
Los ojos de Justin se posaron en mis heridas, sus ojos caramelo se volvieron oscuros, tristes, lejanos.
"Vaya, pensé que estarían mejor, ya sabes..." Sus palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez.
"No, la verdad, es que, bueno, deberían estarlo. Pero se infectaron y claro..."
"______ sé que no lo has dejado. No soy estúpido. Ni las enfermeras, cuidadoras y menos la Dra. Cooper. Podías engañar a tu madre, a tu padre, a los abuelos... Pero no a mí, no a ésta gente. Venga, vamos."
Sus palabras me dolieron más que nada en éste mundo, pero él tenía razón, y eso era innegable. Así que, fui tras él en dirección a los jardines.
Lo que estaba por venir, iba a ser duro, pero era necesario según él.
Una vez más, recorrí aquel camino que me conocía como la palma de mi mano. Una vez más, un insufrible escalofrío recorría mi cuerpo.
Allí estaba, la sala más odiada de todo el recinto.
"Por favor, por favor, por favor." Suspiré a la vez que interiormente rezaba para que en ésta revisión pasara desapercibida y pudiera irme a casa.
"Buenos días Dra. Cooper."
"Buenos días señorita Costa, veamos que le trae de nuevo por aquí."
Los minutos se convirtieron en horas dentro de aquella sala en la que me observaban e interrogaban como si de un conejillo de indias se tratase.
"Veamos. No puedo decirte que estás recuperada, porque las dos sabemos que no es así. ¿Verdad? Así-"
Noté mi cuerpo hervir, sentía como todo mi mundo se desmoronaba una vez más y caía sobre mí. No pude evitar cortarla para empezar a gritar.
"¿Qué? ¡Usted está loca! ¡Loca! ¿Me oye? - ahora bajé mi tono de voz a un susurro - Llevo aquí diez jodidos meses. Lo había dejado hacía tiempo, yo sólo, me caí."
" De todas formas, - la doctora Cooper prosiguió - sé que lleva tiempo sin ver a su familia y hemos pensado en darle un permiso. Su día de permiso será mañana."
Una apagada sonrisa apareció en mi cara durante un misero instante. "Pero... Tengo que llamar, deben organizarse, es simplemente imposible que puedan llegar maña-." Claire entró por la puerta en ese mismo instante.
"Dra. Cooper, la visita de la señorita Costa ha llegado con antelación a la fecha dicha. Su hermano dice que necesitaba verla hoy, porque trae noticias importantes."
"Eso es inadmisible, ya sabe que los horarios son inflexibles. Bueno, señorita Costa, puede volver a su habitación. Yo me encargaré de ésto y le avisaremos cuándo pueda bajar."
Me quedé petrificada. ¿Hermano? Yo soy hija única. Prefería no preguntar, de forma que elegí dirigirme a mi habitación para ducharme y asearme antes de bajar a la recepción.
No one's ponit of view:
La Dra. Cooper llegó a la recepción y Lola, la encargada de las visitas la atendió.
"Lola, ¿por qué éste joven se encuentra aquí? El permiso para la paciente es mañana, no creo que sea buena idea que-"
"Ejem, ejem. - el chico tosió para que ella notase su presencia - Me parece que no nos han presentado. Soy Justin Costa, el hermano de ______. Antes de que me reproche, debo decirle que he venido con antelación porque mi hermana debe saber muchas cosas que-"
"Mire, Justin - dijo con retintín - no me importa lo que usted piense. Los horarios son los horarios y hasta mañana no podrá verla."
Justin usó su arma más seductora, posó una triste sonrisa en su cara. "Doctora, tengo que irme mañana a Afganistán. Me han dado un permiso especial y ella no lo sabe. Por el amor de Dios, hace meses que no veo a mi hermana, y quizás sea la última vez que yo-" La doctora lo observó compasivamente. "Está bien chico, pero ésto no se puede volver a repetir. ¿Entendido?"
Justin asintió seriamente antes de empezar a dar vueltas por la sala ansioso por verla.
Una dulce voz se escuchó tras la puerta. "¿__________? ¿Estás lista? Tu hermano te está esperando en recepción." La puerta se abrió y _______ pudo ver a Claire con una gran sonrisa. ______ no pudo evitar abrazarla. "Gracias Claire, dile que enseguida bajo."
______'s point of view:
Necesitaba aquella ducha más que nada en el mundo, noté como el agua fría caía sobre mí. Un respiro, evadirme, sólo pedía eso.
Después del aviso de Claire, decidí ponerme lo mismo que antes, y salí de la habitación. Para acto seguido bajar a recepción.
Lola se dirigió hacia mí. "______, tu primera visita te espera. Tu hermano está justo ahí." Lola dirigió su dedo hasta dejarlo caer en dirección a una silueta que me resultaba muy familiar.
Disimuladamente me acerqué a él, aún poniendo en duda si era cierto. Su olor me demostró lo que mis ojos intentaban negar, pues era prácticamente imposible e increíble que fuese él. Poco a poco, me quedé detrás de él para luego taparle los ojos. Pude imaginar la sonrisa en su cara, pude imaginarle rodando los ojos y moviendo sus cejas.
Fuertemente apretó mis manos. "Te he echado de menos, hermana." No pude evitar mostrar mi sonrisa de niña tonta, una sonrisa que solamente él conseguía sacarme por muy idiota que fuese.
Sin apenas darme tiempo para asimilarlo, se dio la vuelta y me agarró con sus grandes manos, levantándome del suelo y haciéndome girar. Justin me posó delicadamente sobre mis pies, ya que nos habían llamado la atención.
"Vaya, Bieber, - disfruté aquello con todas mis fuerzas. Bieber. Ay, me encantaba llamarlo así - me sorprende verte aquí.
"Escúchame bien, Costa. ¿No te dije que nada de llamarme así?"
Los ojos de Justin se posaron en mis heridas, sus ojos caramelo se volvieron oscuros, tristes, lejanos.
"Vaya, pensé que estarían mejor, ya sabes..." Sus palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez.
"No, la verdad, es que, bueno, deberían estarlo. Pero se infectaron y claro..."
"______ sé que no lo has dejado. No soy estúpido. Ni las enfermeras, cuidadoras y menos la Dra. Cooper. Podías engañar a tu madre, a tu padre, a los abuelos... Pero no a mí, no a ésta gente. Venga, vamos."
Sus palabras me dolieron más que nada en éste mundo, pero él tenía razón, y eso era innegable. Así que, fui tras él en dirección a los jardines.
Lo que estaba por venir, iba a ser duro, pero era necesario según él.